Mi historia
Decidí dedicarme a la psicología porque siempre me fascinó la capacidad de las personas para transformarse, incluso en los momentos más difíciles. Acompañar ese proceso, con respeto y con herramientas, es lo que más sentido le da a mi trabajo.
A lo largo de estos años he trabajado con personas de todas las edades y en muchos momentos vitales: adolescencias complejas, crisis de pareja, duelos, maternidades, ansiedad, cambios de vida. Cada proceso me ha enseñado algo nuevo, y todos comparten algo común: el punto de partida es siempre pedir ayuda, y ese es el paso más valiente.
Mi enfoque terapéutico
Trabajo desde un enfoque integrador: no me caso con una única corriente, porque cada persona y cada proceso pide cosas distintas. Según lo que necesites, combinamos herramientas de:
- Terapia cognitivo-conductual — para trabajar pensamientos, emociones y comportamientos.
- Terapias de tercera generación (ACT, mindfulness) — para relacionarte de otra forma con lo que sientes.
- EMDR — especialmente útil cuando hay experiencias difíciles o traumáticas en la base del malestar.
- Terapia sistémica — cuando el trabajo implica a la pareja o a la familia.
Mi compromiso es explicarte siempre por qué trabajamos de una forma u otra, y adaptar el proceso a ti. No hay una respuesta estándar: hay tu proceso.
